La mujer rural y su participación en el desarrollo de Honduras

Publicado el Martes, 01 Marzo 2011. en Publicaciones por Vamos al Grano

La mujer rural y su participación en el desarrollo de Honduras
Investigación, Texto y Fotografía: Javier Maradiaga Melara
Diseño Grafico: Paúl Martínez
Traducción: Denisse Miranda

A pesar de las adversidades, en las últimas décadas, el rol social, productivo y cultural de la mujer campesina en Honduras ha cambiado gradualmente. Es innegable que su participación en actividades generadoras de ingreso en las zonas rurales ha aumentado. Para el caso, según datos oficiales, el 25% de los hogares en las zonas rurales del país son encabezados económicamente por mujeres. Son miles las mujeres hondureñas que en las zonas rurales, sin apoyo alguno del Estado, son capaces de mantener a su familia.

No obstante, este incremento de las mujeres en la participación productiva y política de la sociedad, son responsabilidades que la mujer campesina enfrenta ante un contexto de constante sometimiento, opresión y pobreza.

Problemas como una alta tasa de analfabetismo, violencia, un reducido acceso a los derechos de salud, educación, trabajo, discriminación en los espacios de toma de decisiones y exclusión en el marco legal, son sólo ejemplos del profundo aislamiento que existe en contra de la mujer rural en Honduras.

Prácticamente olvidadas por las políticas públicas, más de un millón y medio de mujeres en zonas rurales trabajan diariamente, tanto desde sus hogares como en sus pequeñas parcelas.

El contexto que enfrentan es sin duda opresivo. En materia de educación, según datos del instituto Nacional de Estadísticas (INE), el 29% de la población rural es analfabeta, donde los mayores índices de analfabetismo en la ciudadanía femenina se presentan en la población mayor de 35 años. Según datos arrojados por el mismo censo, ubica la tasa de analfabetismo de la mujer urbana en 9.8 y la rural en 25.7. La oferta de trabajo es muy reducida y desigual, según datos oficiales, sólo el 22,5% de las mujeres rurales tienen acceso a este derecho, en comparación con el 75.7% de los hombres; sumado a lo anterior, las mujeres campesinas han tenido un débil acceso al crédito institucional o formal. Principalmente debido a la falta de acceso a garantías que respaldan el pago porque éstas suelen estar en poder de los hombres. Para el caso, sólo el 1% de las mujeres campesinas posee títulos de tierras.

Por otra parte, Honduras tiene la tasa de embarazos adolescentes más alta de Centro América, situación que tiene mayor incidencia en el área rural que en el área urbana (21.3 contra 13.8 respectivamente).

Las limitantes de las mujeres para acceder a medios y recursos de producción han sido históricamente a razón de esquemas culturales, principalmente por la falta de reconocimiento de la mujer como productora.

El mejoramiento de la calidad de vida de las familias rurales debe empezar por romper las desigualdades de género, haciendo énfasis en las necesidades, intereses y aspiraciones de las mujeres.

A través de este documento visual la campaña “Vamos al Grano” pretende exponer diferentes casos de mujeres que en las zonas rurales trabajan diariamente por salir adelante. Mujeres que no han recibido ningún apoyo por parte del Estado, y que a través de la organización y el esfuerzo, han podido ser ejemplos de superación. La campaña pretende  que haya un mayor reconocimiento del trabajo productivo de la mujer campesina en Honduras.

Pero, ¿Qué sería de estas mujeres si tuvieran más apoyo estatal? ¿Si fueron sujetos principales en las políticas agrarias? A pesar de estas dificultades ellas no detienen el paso, construyendo un mejor futuro para ellas mismas y su familia.

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